Ley de segunda oportunidad sin perder mi casa: caso de éxito

Frecuentemente acuden a nuestro despacho de abogados clientes que quieren saber qué es la Ley de Segunda Oportunidad y si ellos también pueden acogerse a este procedimiento para liberarse de deudas.

Uno de los ejemplos más recientes es el de una familia que tenía acumulada una deuda importante procedente de más de 20 créditos y préstamos bancarios, y quería salvar su casa a toda costa. Tras el paso por los tribunales conseguimos que, por primera vez, la Audiencia Provincial de Zaragoza excluyese la vivienda familiar en un procedimiento concursal para personas naturales en Aragón.

Ante la actual situación social y económica y, a raíz de este sentencia, trataremos de responder a dos preguntas frecuentes. ¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad? ¿Qué requisitos debo reunir para poder beneficiarme de ella?

¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?

Se trata de un mecanismo al que pueden acogerse tanto particulares como autónomos cuya situación económica les impida hacer frente a las deudas que tienen pendientes de pago.

Lo que se busca es proteger el derecho de cobro de los acreedores y, además, proteger a las personas y evitar que acaben en una situación insostenible desde el punto de vista económico. Porque, al final, lo que consigue el deudor es que se cancelen de forma total o parcial sus deudas y, en caso de que estas subsistan, obtener un plan de pagos que sea viable para él.

Para ello se ha creado un proceso que vamos a resumir brevemente.

Acuerdo extrajudicial de pagos

La primera parte del proceso se da fuera de la vía judicial. Lo primero que tiene que hacer el deudor es intentar alcanzar un acuerdo con sus acreedores a fin de conseguir unas nuevas condiciones que le permitan devolver el dinero que debe. En muchos casos esto implica aplicar quitas, esperas, o ampliar los plazos de pago.

En la negociación puede intervenir un mediador concursal, cuyo trabajo es intentar que acreedores y deudores puedan alcanzar un acuerdo que sea lo mejor posible para todos los implicados.

Si se consigue llegar a un acuerdo, el mismo es ratificado y aquí acaba el procedimiento. Quedando el deudor obligado a cumplir con los pagos a los que se ha comprometido.

Concurso consecutivo y beneficio de exoneración

En caso de que no haya acuerdo extrajudicial, el proceso sigue ante la autoridad judicial. Lo importante en esta fase es que el juez puede llegar a exonerar al deudor hasta del 100% de sus deudas, si ve que es totalmente imposible que pueda pagar lo que debe.

Una vez que se dicta la sentencia acordando la exoneración total, el deudor no deberá abonar ningún pago más. Si pasados cinco años desde la fecha de la resolución su situación económica sigue sin permitirle pagar lo debido, entonces las deudas se extinguen de forma definitiva.

Ley de Segunda Oportunidad, requisitos

Para que una persona pueda acogerse a este procedimiento, deben cumplirse los siguientes requisitos:

  • Que la situación de insolvencia no se haya producido por dolo o culpa grave del deudor.
  • Que el deudor no haya ocultado bienes ni documentación relevante.
  • Que en los 10 años anteriores el deudor no haya sido condenado por cometer delitos de carácter patrimonial, socioeconómicos, o relacionados con la falsedad documental.
  • Que se haya intentado alcanzar un acuerdo extrajudicial de pagos con los acreedores.
  • Que el deudor haya liquidado sus bienes para intentar pagar.
  • Que no haya obtenido el beneficio de exoneración de deudas por vía judicial en los últimos 10 años.
  • Que no haya rechazado una oferta de trabajo acorde a sus capacidades profesionales en los cuatro años anteriores al inicio del proceso.
  • Que el deudor acepte ser incluido en el Registro Público Concursal, para que sus acreedores puedan averiguar en qué situación se encuentra.
  • Que la deuda no supere los 5.000.000 de euros.

De lo que se trata es de demostrar que el deudor ha obrado de buena fe. Que no se ha causado la situación de insolvencia de manera voluntaria y que ha puesto todo de su parte para intentar liquidar sus deudas.

¿Cuánto dura el procedimiento?

Hay que pasar primero por un procedimiento de negociación y luego, si este no es exitoso, pasar a una fase ante el órgano judicial competente. Por eso, lo normal es que el procedimiento pueda tardar varios meses en resolverse. Todo depende de factores como lo complicado que sea el asunto, de las cantidades debidas, el número de bienes a liquidar y del número de acreedores.

Lo positivo para el deudor es que, una vez iniciado el proceso, los acreedores no pueden seguir reclamando sus créditos ni embargando sus bienes, lo que mejora un poco su situación.

Deudas con las Administraciones Públicas

Hasta hace poco, los créditos que las Administraciones Públicas tuvieran contra un particular o un autónomo tenían un carácter preferente en el procedimiento de Segunda Oportunidad. Esto quiere decir que respecto a ellas no se aplicaban ni quitas, ni esperas, ni exoneraciones de ningún tipo.

Pero esto cambió a raíz de la nueva jurisprudencia del Tribunal Supremo, que sí permite la exoneración de deudas contraídas con Administraciones Públicas y también el fraccionamiento de la deuda. De hecho, la legislación de Segunda Oportunidad está siendo revisada y una de las novedades podría ser la inclusión en su articulado de la posibilidad de fraccionar y hasta exonerar las deudas con entidades como la Agencia Tributaria o la Seguridad Social.

Casos de éxito con la Ley de Segunda Oportunidad

A este procedimiento se le critica que no es todo lo rápido y ágil que debiera, algo que sería especialmente importante para aliviar el sufrimiento de quienes están en una situación económica extremadamente difícil, y también la incertidumbre de los acreedores. Sin embargo, en muchos casos la espera merece la pena, tal y como hemos comprobado recientemente.

El pasado 2018 acudió al despacho una familia con dos hijos menores de edad y una difícil situación económica. La pareja tenía una deuda total de 243.644,83 euros procedente de diferentes créditos y préstamos, incluyendo entre ellos un préstamo hipotecario de 95.000 euros que habían solicitado para adquirir la vivienda familiar y del que no debían ninguna cuota.

Tenían claro que querían someterse al procedimiento de Segunda Oportunidad, y también que su objetivo era salvar la casa familiar, puesto que ninguno era de Zaragoza y su intención era la de permanecer en la ciudad ya que habían formado su familia aquí.

Una vez iniciado el procedimiento, lo primero se le comunicó al mediador concursal designado es que la familia quería conservar su vivienda, puesto que las letras del préstamo hipotecario estaban al día.

La liquidación de la misma en subasta judicial suele realizarse por un precio en torno al 70% del valor de mercado. Es decir, que vendiendo la casa no se iba a cubrir el valor del préstamo hipotecario, y tampoco quedaría remanente para pagar al resto de acreedores. En definitiva, que era una venta antieconómica de la que lo único que se iba a derivar es que dos adultos y dos niños acabarían en la calle.

Desafortunadamente, la posición del mediador no fue la esperada. La Ley señala que es una figura que debe actuar con objetividad. Pero, en el caso que nos ocupa, este siempre se opuso a esta petición.

En la fase de acuerdo extrajudicial se propuso a los acreedores una quita del 50% de la deuda y un aplazamiento a 10 años para abonar el resto. Aunque algunos de los acreedores se mostraron a favor, el mediador se opuso, e ING (entidad con la que la familia tiene la hipoteca) no se pronunció sobre el tema.

Esto llevó a un fracaso de la negociación y hubo que acudir a los tribunales. En esta etapa del proceso el mediador presentó un plan de liquidación que incluía la liquidación de la vivienda, algo a lo que nos opusimos rotundamente alegando, de nuevo, que se trataba de una venta antieconómica que no iba a beneficiar ni a los acreedores ni a los deudores.

En primera instancia no se obtuvo una resolución favorable a nuestros clientes, por eso presentamos recurso de apelación ante la Audiencia Provincial. En esta ocasión se hizo referencia a la jurisprudencia catalana para argumentar lo inútil que resultaría la venta en subasta pública de la vivienda familiar.

Finalmente, el tribunal se acogió a nuestro suplico y nos dio la razón. Dado que la familia ya no tenía más bienes que su casa, se finó el concurso por insuficiencia de masa activa y se concedió una exoneración de créditos ordinarios y subordinados por importe de 145.000 euros.

En conclusión, la familia pudo conservar su casa y su deuda se quedó reducida de forma muy considerable, lo que les permitió hacer frente al pago de la misma.

Esto demuestra que el procedimiento de la Ley de Segunda Oportunidad sin perder mi casa es más factible de lo que muchas veces se piensa. Si se presenta una buena argumentación, no hay razón alguna para que los tribunales no le den la razón al deudor.

Además, esta ha sido la primera vez que en Aragón se excluye el domicilio familiar en un procedimiento de Segunda Oportunidad. Y cabe esperar que no sea la última vez que los órganos jurisdiccionales de la región resuelven en este sentido.

¿Por qué acudir al proceso de Segunda Oportunidad?

Los especialistas en Derecho hemos visto en primera persona el daño que puede causar el sobreendeudamiento de una persona o una familia. No es solo una cuestión económica, es que esta difícil situación puede afectar a la salud a nivel físico e incluso mental.

En nuestro ordenamiento jurídico nadie va a la cárcel por tener deudas, pero deber demasiado dinero puede complicar mucho la vida de una persona. Por eso, cuando la situación está llegando a un nivel crítico, lo que nosotros aconsejamos a nuestros clientes es entrar de lleno en este procedimiento de renegociación de deudas.

Es cierto que es un procedimiento que lleva tiempo y que también implica asumir costes pero, a la larga, los beneficios que se obtienen compensan con creces el gasto realizado. Porque, al final, el interesado va a salir del procedimiento con menos deuda de la que tenía al principio, e incluso puede salir totalmente liberado de deudas.

Además, existe cierta tendencia entre los órganos jurisdiccionales a proteger la vivienda familiar si su venta se considera antieconómica y el pago de la hipoteca está en orden. En definitiva, es un procedimiento del que se pueden derivar muchas ventajas, permitiendo a los afectados por una situación de sobreendeudamiento poder empezar desde cero y mejorar su vida a todos los niveles.

Eso sí, para obtener buenos resultados conviene contar con un buen asesoramiento legal desde el principio.

Ahora que ya sabes qué es la Ley de Segunda Oportunidad y cómo puede cambiar tu vida este procedimiento,  ponemos a a tu disposición a nuestros expertos abogados de Ley de Segunda oportunidad para informarte y asesorarte en todo lo que necesites.

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